martes, 29 de abril de 2008
A veces...
me equivoco.
A veces quisiera ser perfecta, pero...
no siempre no lo logro.
A veces quisiera ser bella para todos, pero...
algunos exigen tanto que de caprichosa no cumplo.
A veces quisiera ser la mejor amiga, pero...
la subjetividad me traiciona.
A veces quisiera ser la mejor hermana, pero...
no siempre estoy de acuerdo.
A veces quisiera desprenderme de las emociones, pero...
bajo ningún punto de vista he podido hacerlo.
A veces tengo tanto miedo que me paralizo, pero...
escucho a Pablo y se me pasa.
A veces me aburro tanto de las desilusiones, pero...
me llama mi mami y me hace reír.
A veces me canso tanto de todo y de todos, pero...
la Javi me regala su energía preadolescente, sueño lindo y despierto con ganas.
A veces mi corazón está tan lleno que quiere explotar, pero...
un pucho me contiene.
A veces pienso que estoy loca, que no tengo sentido, que sólo soy un cacho, pero...
mi perro Kalú, en su insignificancia animal, me mira incondicionalmente necesitado.
A veces sueño tanto que no quiero despertar, pero...
* Pablo está a mi lado, me abraza, me ama mientras busca desesperado el calcetín que le combine con el pantalón.
*La Javi se viste para ir al colegio, me reclama porque la leche tiene grumos, me dice que me ama, que tenga un buen día y me besa amorosa al partir.
*Mi mami me llama para preguntar como estoy mientras me dice que hacer de almuerzo.
*Mi papi reclama porque llego tarde.
*La Vito me llama, me cuenta, me pregunta, me quiere.
*La Maca me enseña a usar facebook, me hace reir.
*Kalú menea su cola peluda cada vez que me ve.
*Mi nana me reclama cuando escribo con garabatos.
*El Marko hace música y crece.
*El Wlady juega al memorice en el compu y me dice "hermanita" cuando se emborracha.
*La "U" me mantiene en vilo, pierde, gana, empata, pierde.
A veces me detengo y descubro que me siento feliz
martes, 22 de abril de 2008
A ratos la nostalgia
Me dijeron que probara escribir sobre otras cosas, que no fuera tan autorreferente y no pude por ser... en fin...
Ayer lunes me llegó una invitación de facebook, una comunidad virtual donde, al registrarte, entregas ciertos datos generales; colegio y universidad donde estudiaste, gustos musicales, políticos, religiosos, entre otros. El administrador de la página se encarga de ubicarte en grupos de interés similares y/o iguales a los que tu registraste. Sucedió que a los 10 minutos de inscribirme me llegó un mensaje de la Carmen.
Esta yegua (léase también socita, amigui, weona, galla, tipa) entretenida a rabiar, fue compañera de colegio desde octavo a cuarto medio. Una largirucha flaca, desgarbada, rulienta de tipo chascón, chistosa, alegre, volada, ni brillante, ni porra, sociable, amiga de las polulares y de los fomes, compañera de ideologías y católica apostólica romana, amén.
martes, 15 de abril de 2008
Olvido
martes, 8 de abril de 2008
Desiciones y Certezas
No podía dejar de pensar, no sabía que hacer y como si fuera poco, confirmaba esa teoría diáfana de creer que estaban todos tratando de decidir por mi; en las noticias me enteraba que una vez más en esta ‘república democrática con libertad de credo’, un par de prejuiciosos, intolerantes e irrespetuosos honorables decidían que las mujeres no tenemos derecho a decidir si usamos o no la píldora del día después, ignorando completamente que hace rato optamos por tomar decisiones propias (¿?).
La Javi llegó del colegio y le conté que había hablado con su padre y que ‘habíamos decidido’ que no iría que podía ir pero que la iría a buscar a la una de mañana. Su mirada me destrozó, me odiaba, tenía tanta rabia… “¡pero mamá! si en la mañana me dijiste que si, porque cambias de opinión, porque si la familia de la Francisca no es mala, porque si mis amigas son buenas, por qué, por qué, por qué…” Lloró por 2 horas sin parar, cuando nos fuimos a casa de propuse caminar (intento desesperado porque agarrara aire, se calmara y se le deshincharan sus ojitos). No hablamos en todo el camino, una cuadra antes de llegar me dijo que quería ir y que aceptaba que la fuera a buscar a la una.
Compramos la bebida, las cabritas, se lavó la cara, se vistió con su mejor pinta, se puso aros colgantes, se cruzó su bolso calipso y me dijo “¿qué te pasa, por qué todavía estás triste?” Fue ahí y por segunda vez en el día en que me fui a la cresta (o quizás volví de ahí) y le dije; “estoy muerta de miedo hija, no sé si hago lo correcto a veces, no sé si soy muy aprehensiva y no te dejo crecer como corresponde o si soy muy relajada y me despreocupo, no sé si lo estoy haciendo bien, no quiero equivocarme… no contigo…”
La Javi me miró con tanto amor que supe de inmediato que me había entendido, que era feliz, que le gustaba como mamá y que pese a que como preadolescente me detesta bastante seguido, me ama y por sobretodo quiere que sea sincera con ella.
Mi hija reconstruyó en ese momento la seguridad que había perdido, eso me hizo recordar que no necesito que me digan como controlo mi fecundidad. Hace como 6 años en la universidad me dieron un folleto que hablaba de una anticoncepción de emergencia [1] La he usado un par de veces porque, sin remordimientos proféticos asumí que sólo yo soy responsable de mi cuerpo y no los poderes del Estado.
Hay días que empiezan mal y terminan redonditos hay otros en los que pareciera que nada pasa y los perdemos. Hay días para todo y para todos, pero en cada uno de ellos, sólo la Javi me da la certeza de que la pega de mamá no me queda tan grande…
[1] Hay que elegir entre las siguientes pastillas; Nordette, Microgynon, Anovulatorios microdosis; tomar 4 píldoras antes de 72 horas tras haber mantenido relaciones sexuales, 12 horas después tomar las otras 4. La píldora del día después no es más que la concentración de estas 8 pastillas en sólo 2 píldoras. Es el mismo componente (Levonorgestrel), se compra en cualquier farmacia, sin receta. Valen muy baratas y te alcanza para 2 ocasiones. A algunas les provoca nauseas y ganas de vomitar, porque es un golpe hormonal fuerte y probablemente se irregularice el período, pero salva en caso de que algo no pronosticado pase.