¿Cómo ser mujer y no olvidarte de ti misma?
Mi cuerpo ha manifestado su abandono. He subido y bajado de peso durante 12 años y no me gusto, me olvidé y quisiera recordarme, el problema es que lo intento, veo fotos, videos y aún así, no consigo imaginarme sin 30 kilos de más. Me toco, me palpo y mis manos recorren concientes la generosidad de mi cuerpo.
El espejo me encara y desafiante lo ignoro... hasta mañana, hasta el lunes, hasta el control médico, hasta que empiece el gimnasio, hasta tantas veces que nunca han llegado.
Y me dijeron tantas veces y me han ayudado tantas otras que en ese ir y venir de "te lo decimos porque te queremos" asumí que no importaba tanto, finalmente, ya me querían. Esa manía mía de concebir el amor de manera incondicional me jugó una mala pasada.
La cosa es que hoy me siento realmente feliz, he vuelto a creer en la familia, en los proyectos, en mis capacidades, en mis ganas. Me gusto más, me caigo mejor y hasta creo en mí. Es como si por fin las adulaciones de cariño de mi madre, de mi amiga Vito, de mi prima Andre, de la Vivi, de mi Nana y de varios más, cobraran sentido. Me gusto porque le gusto a mi compañero, porque me disfruta, porque se ríe conmigo, porque me mira con paz, porque estoy segura que me ama.
Es en este reconocimiento paulatino, reflexivo, doloroso, develador y certero, que quiero sentirme linda otra vez. Linda para él, para mi hija, para mi familia, pero sobretodo para mí. Aún así, tengo miedo, miedo de no poder, miedo de ceder, miedo de las expectativas de los otros, de los que me importan y que esperan hace rato que yo tome las riendas y me decida de una vez a hacer algo. Temo a esta sensación generalizada de "milagro".
¿Pueden creer que le escribí al Doctor Vidal? ¡Qué tontera! como si hubiese sido capaz de mostrar mis partes a medio Chile. Síndrome lastimoso de desesperación o mejor dicho, de flojera, de buscar el camino fácil, de no alimentarme correctamente y optar por entrar a pabellón y en un par de horas perder kilos, tener ombligo nuevo, sentirse mina y con unas ganas locas de comer una chorrillana durante el post operatorio.
Nos olvidamos de nosotras mismas... la maternidad, la vida en pareja, el trabajo, el dinero, el supermercado, la feria, las reuniones de apoderados, tener cargada la bip, depilarnos, la comida del perro, el aseo, planchar, regar, llamar a la mamá, cortar el gas, caminar derecha, entrar la guata y sacar poto, ver las noticias, leer la portada de las últimas noticias, saber un poco de amor ciego, primer plano, ponceo, tribus urbanas, Yasna Provoste, Carla Bruni, Hospital San José, Youtube, fotologs, msn, transferencias bancarias on line, saludar a los vecinos y hablar con tu amiga mientras preparas el almuerzo para el otro día.
Nos olvidamos y lo permitimos... pero hoy yo se los recuerdo.
1 comentario:
Lo importante es NO olvidar que nos hemos olvidado.
Después que nos encontremos hacemos dieta, jajajajajaja
Besos
Publicar un comentario