martes, 22 de abril de 2008

A ratos la nostalgia


Me dijeron que probara escribir sobre otras cosas, que no fuera tan autorreferente y no pude por ser... en fin...

Ayer lunes me llegó una invitación de facebook, una comunidad virtual donde, al registrarte, entregas ciertos datos generales; colegio y universidad donde estudiaste, gustos musicales, políticos, religiosos, entre otros. El administrador de la página se encarga de ubicarte en grupos de interés similares y/o iguales a los que tu registraste. Sucedió que a los 10 minutos de inscribirme me llegó un mensaje de la Carmen.

Esta yegua (léase también socita, amigui, weona, galla, tipa) entretenida a rabiar, fue compañera de colegio desde octavo a cuarto medio. Una largirucha flaca, desgarbada, rulienta de tipo chascón, chistosa, alegre, volada, ni brillante, ni porra, sociable, amiga de las polulares y de los fomes, compañera de ideologías y católica apostólica romana, amén.

Se me había olvidado la Carmen así como tantos otros y yo misma hace 17 años. Desde ayer nos hemos contado la vida en cuatro correos (dos pa'llá y dos pa'ca) y me encanta reconocer que ha sido coherente con mis recuerdos. Eso si, no me calza el marido y el hijo, no me la imaginaba lesbi, pero sí soltera, patiperra y bohemia. Es maestra de reiki, lee el tarot, canturrea con guitarra y escribe poesía. No la conozco mujer, aún así, su esencia me emociona y la vuelvo a querer como cuando cabras.


¿Cómo se me había olvidado que la quería tanto? ¿Cómo la quiero nuevamente de un día para otro con la misma ternura de hace casi 2 décadas? ¿Por qué olvidamos y por qué nos olvidan?


Este síndrome de desecho que nos fluye con tanta naturalidad cuando entramos a otros círculos, entornos o medios, nos vuelve nostálgicos y débiles. Nos sentimos más viejos y sólo tenemos 33 o 34 años, ni siquiera nos acordamos de lo inocentes que éramos, no nos acordamos que seríamos amigas para siempre y que llenábamos cuadernos y agendas con dedicatorias con frases hechas; "no cambies nunca", "que el señor te bendiga siempre" (porque además eramos tan católicas), "amigas por siempre", "que muera Pinochet".


A ratos me carga la nostalgia, es culposa.

A ratos adoro la nostalgia, porque recuerdo que constantemente, aunque sea a ratos, he sido bastante feliz.

A ratos necesito a la nostalgia, porque cada segundo que pasa esta en riesgo un olvido.

A ratos me cansa la nostalgia, porque me detiene y la añoranza no me deja avanzar.

A ratos uso a la nostalgia para creer en mis crecimientos.

A ratos...


Y en fin, ya no somos católicas, subimos de peso, tenemos críos, mino, pagamos cuentas, ya no fuimos famosas, seguimos rulientas tipo chascón y por fin murió Pinochet. Si esta yegua no me lee el tarot la olvido 17 años más o el tiempo que se demore el destino en utilizar internet para recordar las buenas cosas del pasado.


7 comentarios:

rule dijo...

Hola desde madrid,
he leido tu blog y me gusta.
me encanta eso de,,, TENGO GANAS DE CONTAR COSAS PERO SIN HABLAR,
a mi tambien me pasa a diario.

hay palabras que no entiendo...
rebalsadas?
cuco cano?
siento mi torpeza.
besos.

Carmen Morales Rodriguez dijo...

Gaaallaaaaa!!!

P'a que te voy a mentir si antes de terminar de leer se me cayeron las lágrimas, ayyy... es la vejez que nos vuelve mas nostálgicas.
Es verdad que una vuelve a querer , siii ,insisto, hay una conexión especial con las personan que una creció, los primeros cigarros, los primeros pinches, bailes apretados, fiestas del Liceo, los primeros llantos por amor, las amigas eternas.
Porque así era la cosa, amarse hasta la eternidad hasta que tenemos que crecer y cada una sigue el camino que escogió.
Te quiero igual que cuando usábamos delantal celeste, rezábamos el mes de maría, cantábamos canciones panfletarias y comíamos en la sala de clases.
Gracias por lo que acá escribes, la verdad ya me había olvidado un poco de mi y es porque en momentos me he empeñado en borrar la vida.

¡Viva Ñuñoa! ¡El colegio Sirio!, nuestros cabros chicos, maridos y
uffff... al fin ¡ murió Pinochet! JaJaJa

Carmen Morales Rodriguez dijo...

La Beatriz soy YO ohhhh
la Carmela, es que los artistas nos cambiamos el nombre jajajajaa

Pilar dijo...

Díganme ahora el parcito que, sólo por hacerse las intelectuales, no confiesan que leían igual no más novelitas rosa.
Que por miedo a qué aún exista Molina y las vigile no datean el cómo hacían los torpedos o cómo se corrían de clases..
Qué….Churreja que estoy vieja!, se me olvidó que más iba a escribir.

Saludos y abrazos a ambas.
Conozco a la Carmeliloca hace un año, pero la quiero como de pre-kinder.
Felicitaciones por este reencuentro
Pilar

FRANCISCO PINZÓN BEDOYA dijo...

Me conmovió tu nostalgia quiero regalarte esto que es mío, y ahora... tuyo:

OTRA VEZ... NOSTALGIA

Mi nostalgia está atando a mis manos
les pone surcos y las restringe
Se aferra a mis dedos y deletrea
para ellos... la palabra infecta
Pero ellos son parte de mí
y yo los he llamado
y hasta los he convencido
para que con estas emociones brunas
y hasta con mis locas pretensiones
te creen algo que te adorne
sólo con mi suspiros y este sentir
de mariposa en mis entrañas
que aún te espera y te presiente
tan cerca... tan cerca
y que por enésima vez
ha vuelto a sobreponerse
a ti... Nostalgia
instantánea y repetida

OHCNARF (mi desudónimo)
13/XII/2006

Gracias por regalrme tu NOSTALGIA

Un abrazo desde Medellín

Anónimo dijo...

Primita linda
como te lo he dicho antes
eres muy seca!!! te pasaste,
me encanta lo que escribes y siento
que te conozco un poco mas a la
distancia...

te kero
Andre

Vivian dijo...

¡Puchas que me siento orgullosa de ti! Estás escribiendo cada día mejor, logras involucrarme en lo que escribes.
Gracias.
Te quiero mucho.
Vivian